La Emisora Voyage

Vecinos Pasajeros

Les presento, son Angeline y Jacobo, ella de Burdeux, él de Puebla, y viajan recorriendo las #carreteras en su remolque La Emisora Voyage

En medio de la situación actual, podría ser un acto de valentía, de adaptación y de sobrevivencia «pasajera», ver y decidir por del día a día.

Uno de los rostros aventureros del #aquiyahora

Hanal Pixan, video de ceremonia

En la idea de recorrer el estado de Quintana Roo, gracias a la iniciativa del fotógrafo Enrique Rivera, pude conocer la comunidad de Tres Reyes en el municipio de Lázaro Cárdenas.

A hora y media de Playa del Carmen, pudimos observar que este lugar es muy respetuoso de las tradiciones, de la parte espiritual, es limpio y emerge como una fiel muestra de las costumbres de esta península enclavada en el Caribe Mexicano.

Tuvimos la fortuna de estar en una ceremonia del Hanal Pixal, una familia de la localidad nos invitó y pudimos participar de toda la festividad, hablo de la preparación del altar, la comida, y en medio, un ritual lleno de misticismo peninsular.

Estas imágenes son parte de la magia que a partir de la sencillez y el respeto se puede lograr para honrar a los que ya no están.

Esto, en su corta visita al Pachamama.

Realización, guion y diseño de audio: Andrés Villela

Virgen del Carmen, una procesión única en la Riviera Maya

El 16 de Julio se celebra el santoral de la Virgen del Carmen, matrona del mar, la estrella marítima, y en Playa del Carmen, lugar carmelita por denominación, hubo un sin fin de festejos. En un recorrido por la tarde, al encontrarnos en Parque Fundadores, estaba en proceso un ritual en particular, donde varios grupos de diversas partes del país celebraban este día.

La festividad que se está llevando a cabo es por nuestra Patrona de la Virgen del Carmen, que se celebra en estas fechas, y pues estamos entonces haciendo conformidad de unión y conquista, de nuestra tradición ancestral, de nuestra diosa conchera.

Cynthia Mabel Vargas Rojas, representante del Caribe Mexicano
Foto: Andrés Villela

Resultaba especial, ya que a la vista de todos los presentes, los estandartes así como las vestimentas que eran de muchas partes del país, así como los cantos y oraciones, se sumaban a la fotografía de este instante, al rompecabezas de este lugar mágico y turístico.

La iglesia en esos momentos estaba cerrada, entonces el ritual lo llevaron a cabo en el quiosco del parque, y el recorrido lo realizaron en los grandes escalones y pasillos de este lugar emblemático.

Foto: Andrés Villela

No hay pago, cada quién viene con sus propios recursos para alabar a la Virgen del Carmen. Le celebración es en cantos, desde ayer estamos velando y cantando toda la noche para hacer estos bastones de flores, que se traen como ofrenda…netamente es de corazón y por devoción a la Virgen del Carmen.

Alejandro Moreno Peña, organizador.
Foto: Andrés Villela

Esta ocasión fue diferente, ya que tuvieron invitados de otros lugares del país, de Yucatán, Querétaro, así como de otros países, Italia, Francia. Un invitado especial, fue la imagen del Santo Niño de Atocha que vino desde Ciudad de México acompañado de una de sus principales líderes: Remedios, quién forma parte de una familia real de gran tradición en, como ellos denominan: la Ciudad de Tenochtitlán.

Sin duda, un ritual para enmarcar y recordar como parte de la historia que se escribe día a día aquí en Playa del Carmen.

Texto: Andrés Villela

Bologna Centrale

-Benvenuti a bordo dil treno Frecciargento, capolinea Venecia-: es la lectura involuntaria de la señal luminosa en la pared del vagón. Estoy en un tren, a los lados, planicies mediterráneas de una Italia enojada por la crisis que despierta en tanto, es el virus de la economía griega latente en la comunidad europea. Las luces no se apagan y los rostros de los travelers algo adustos. Me sobran centavos de euros y la absorción de un momento sin sentido en una plática futura o en una anécdota sin contar. Sí, es el tiempo que siempre quisimos perder, sí, es ese preludio que no cuentas más que para pasar a la siguiente escena, al siguiente diálogo con importancia.

Se dobla la poca fortuna y sigue el sin sentido en las pantallas de TV que tan sólo muestran las ciudades que van en el trayecto, un bostezo y el reflejo de una mirada sobre la ventana del tren como advertencia. Mirar apenas con un sentido práctico sobre la región Emilia Romagna antes de arribar al noreste húmedo de Italia. Las campiñas sobresalen del paisaje, pero no por el invierno recién, no, es por el trabajo conferido en años seculares y milenarios. La ruta de Roma a Venecia atraviesa sin horizontes oblicuos, más bien perpendiculares, y el café fortísimo se entromete sin miramientos en el paladar, y de vez en vez, de entre los árboles sin hojas, un verde vetusto algo melancólico y fugado con la falta de nicotina. Intento leer la revista L’espresso y el protagonista, Berlusconi, el presidente rockstar. Mastico una menta para calmar el ansia y los colores del paisaje me enganchan, no es que sean más brillantes, no, simplemente la gama crece y los nombres son diversos para cada novedad, terminando por ser individuales, secretos.

Siempre es así cuando no te alcanza con solo mirar, y no, no hay que delimitar la información, quizás engañosa al principio, pero la constancia te lo confirma, existe una línea cromática novedosa, punteada con una necesidad tradicional de la estética sin pretender. Así es, viven en una realidad pigmentada. Escuchas, alguien atiende a la Traviata de Verdi en su Ipod y la música aún los mantiene en la tradición, aunque sea algo trágica. Atrás; unos ancianos, la conversación dista en Padua cuando recién salía del fascismo y sus grandes construcciones en los años sesenta. Imagino que el tren frena súbito como solución del momento inerte, cobrando algo de movimiento, algo de vida, pero no existe tal; he perdido, pensé atónito ante el destino.

Un ciervo nos mira en la imaginaria de los pre alpes italianos y mi atención va al giro en torno a ti, blanca, rossa y con los labios gruesos, sí, el ciervo te ha visto en este panorama inerte antes de llegar a Bologna. El café se mueve con el vaivén del tren y me acompaña una risa personalmente snob, pretendo sin sentido de fondo, y claro, hay una burla en la risa checoslovaca de ella. La angustia sin papeles, migrada y con un dejo de espesor clandestino, y sí, se sabe con el control de una consecuencia en la aventura migratoria. Un flirteo entre nuestros países, pero nos hace falta una fábula en nuestro modelo para armar conversaciones, y sin pensar, los idiomas ya no forman parte de una certeza, sin embargo, persigo su sonrisa en la conversación. No, aún no logro entender lo que ella dice y sigo el diálogo con las manos y veo que aspira, hace una pausa y se reconfortan sus rasgos. La acabo de conocer y juego a ser complaciente, cuando en verdad no lo soy, y llamo su atención con un juego de niños sobre la mesa, dedos arriba que caminan en el aire.

Se detiene el tren sin filamentos, sin guardianes y te diviertes hablando por teléfono a México, a tu casa en la Narvarte que no existe sin estar, un mundo paralelo, y te detienes en la boca de ella, alientos irrepetibles. Transgredo a la gente de enfrente, no me molesta, sé que estoy en un beso vago. Afuera ya está Bologna, e intuyo, espero, que hagamos el amor. Me ve complaciente, durante el trayecto disfrutaba que mientras hablábamos, yo pudiera escribir. Me preguntó: ¿Qué escribes en un mundo que ya no lo hace? y ya Bologna sobra de entre las vías del tren y tratas de entender el inglés checoslovaco, difícil. Se llama Ida y la conociste tomando una birra en la Piazza Navona de Roma. Ahora, salimos del tren y la estación yace ahumada, fría, nocturna, y pretendes saber que quieres morir en ese momento porque no necesitas un futuro sin el ciervo imaginario que vive para mirarla, amarla. 

E’ finito, arribamos, estamos en Bologna Centrale.

Certeza sin hidratar, Playa del Carmen

En la salvedad de una certeza sin hidratar, Playa del Carmen durante el mes de Agosto no dista de cualquier rumbo mexicano que cuente con una playa cero distante. Las calles adoquinadas de la Quinta Avenida a las 12 AM estaban vacías, idealicé una multitud en un día martes, y no, no había marcha, tan sólo estábamos en la antesala a una decadencia momentánea, y caminábamos entre pocos turistas y los esperanzados comerciantes que te venden un México dolarizado, iba con el Loco (un amigo universitario) y un fotógrafo argentino, ambos buscaban, cazaban, yo difería en la nula fe, y queríamos arribar a un lugar acorde con las siguientes pretensiones personales: –que se pueda fumar, que sea barato y que haya presencia femenina- tendríamos que ir a un bar postadolescente, y sí, la calle 12 te ofrece en medio de cuatro cuadras y una esquina, un sin mil de opciones, el Blue Parrot, la Mezcalina, el Cocobongo, La Santanera, pero no, ninguno satisfacía nuestra oquedad.

En un momento de inspiración mi amigo el Loco, recordó que enfrente de La Santanera hay un pequeño bar, dónde venden de a 35 varos el litro la chela. La inspiración fue brutal, y en el preciso instante en el que regresábamos por los otros integrantes de la producción, se nos acercó una mujer borrosa, pequeña, distante en el alcohol y nos dijo: –lo importante de una verga es su tamaño, las pequeñas sirven si sabes moverla, pero yo prefiero las grandes- y ahí, le tomó de la entrepierna a mi amigo el Loco y terminó con su monólogo: – ¿tú de que tamaño la tienes?-. El Loco se quedó impávido, realmente estábamos pensando en el litro de cerveza y él (creo) en el recuerdo comentó: – pues habrá que medirlo ¿Cómo ves?-. En ese momento ella se retiró, y claro, la decadencia en una playa así trabaja, en una noche que transcurría en la guía de una idea banal, a veces dos, el declive se nos presentaba como un retazo de lo que sobraba del paraíso y se iba, consecuente, sin pedir permiso.

En el epílogo nocturnal, regresábamos al bar, y ahí, reestructurando ideas, escuchaba en la memoria reciente algo que había dicho un argentino que organizaba el evento en dónde trabajé de videógrafo: – Los mexicanos no aprovechan lo que tienen en su país y tienen que venir personas de fuera para hacer lo que ustedes no trabajan-. La frase, así como la anécdota de esa noche, me dejaban sin mucho por discernir para una plática coherente, ahora, por eso es que termino por escribirlo y claro, una cosa no tiene que ver con la otra, pero así son algunas madrugadas en Playa del Carmen.

Escrito en Septiembre 2010